📖 La vasija agrietada (cuentos cortos de la India)

” Erase una vez en la India, el pais del yoga, un anciano aguador cuya misión era la llevar agua a todos los habitantes del  pueblo.

Para ello, transportaba el agua desde un río cercano hasta el pueblo con la ayuda de dos grandes vasijas de barro, que colgaba de los extremos de un largo palo, el cual cargaba sobre sus hombros.

Recorría sin prisa el camino que separaba el pueblo del arroyo un par de veces al día, en ocasiones hasta tres, para que nunca le faltara a nadie agua para beber, para lavar o para lavarse.

De las dos vasijas, una era perfecta y transportaba el agua sin derramar ni una sola gota. Siempre se pavoneaba de lo bien que hacía su trabajo.

La otra, en cambio, tenía una grieta en su cuerpo y cumplía su labor solo a medias. Durante todo el recorrido, desde el río hasta el pueblo, iba perdiendo agua y llegaba a su destino solo con la mitad de la carga.

Durante dos largos años nada cambió. Todo siguió exactamente igual: el mismo trabajo, el mismo camino, el mismo anciano portador de agua y las mismas vasijas; una perfecla y la otra imperfecta.

La vasija perfecta se sabía perfecta, consideraba que su trabajo era perfecto y estaba muy orgullosa de su perfección.

La vasija agrietada, en cambio, cada vez estaba más y más avergonzada de sus limitaciones. Se sabía imperfecta y sufría mucho, porque estaba convencida de que su imperfección le impedía hacer bien el trabajo para el que había sido creada, el cual solo podía cumplir a medias.

Una tarde, junto al río, mientras el anciano portador de agua estaba llenando los dos recipientes, la vasija que perdía agua habló:

—Perdóname. Por culpa de mis defectos, tú tienes que trabajar más. Me siento muy avergonzada y quisiera disculparme contigo. Hago mal mi trabajo porque solo llega al pueblo la mitad de mi carga y por eso debes hacer más viajes. Lo entenderé si quieres cambiarme por una vasija tan perfecta como mi compañera.

El portador de agua, un hombre bueno y sabio, la miró compasivamente, con una sonrisa en los labios, y le dijo:

—Volvamos ahora al pueblo. Durante el camino de regreso, olvídate de tu grieta y fíjate solo en las flores que crecen a lo largo del camino.

La vasija así lo hizo y vió muchas flores preciosas que crecían al borde del camino, pero eso no borró la pena que sentía. La belleza de las flores no cambiaba que fuera imperfecta y que en su interior solo quedara la mitad del agua con la que había iniciado el recorrido. Las flores no consiguieron cambiar que ella hiciera solo la mitad de su trabajo.

Al llegar al pueblo, el anciano habló de nuevo con la vasija agrietada:

—¿Te has dado cuenta de que solo crecen flores en tu parte del camino? Yo siempre he sabido de tu imperfección. Siempre he sabido que tienes una grieta y, por eso, quise ver el lado positivo y que fuera útil. Desde hace dos años he ido sembrando semillas a lo largo del camino y tú, sin sospecharlo, las has ido regando a diario y las has hecho florecer. Si tú no fueras tal y como eres, no hubiera sido posible crear y disfrutar de tanta belleza…”

✨ Y es que cada uno nosotros somos como esa vasija. Únicos e irrepetibles, y con nuestras cualidades cumplimos una misión única.

FIN 

Según la edad del niño/s podríamos ahondar con algunas preguntas :

  • ¿Qué grieta (defecto) crees que tienes?
  • ¿Para qué bueno crees que sirve o serviría ese “defecto”?
  • ¿Cómo sería si no tuvieras ese “defecto”?

Los cuentos son una parte muy importante del aprendizaje del niño/a. Ayudando a su desarrollo emocional, un cuento les permiten empatizar con el mundo que les rodea, desarrollar su imaginación y resolver conflictos. Al contarles una historia, podemos lograr que entiendan los conceptos con mayor rapidez, que se estimule su memoria y sus ganas de expresarse. Y los relatos populares son una buena manera de aproximarse a las raíces culturales de la humanidad.

Como madres/padres, leer para ellos o con ellos,  es regalarles nuestro tiempo. Implica crear momentos significativos juntos. Si además, unimos a las historias que les contamos, la filosofía del Yoga, estamos sembrando en nuestros hijos importante valores como la confianza en sí mismos, la generosidad, el amor por la naturaleza, entre otro muchos aspectos positivos que encajan dentro del camino del Yoga.

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Gracias por acompañarme. ¡Namasté!

Miriam Alcántara, profesora y formadora del método Yoga Kids & Family

Yoga, educación infantil y crianza con apego.

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